20101221

Santiago Roncagliolo, parte I (ideas para regalar en Navidad)

with 6 amiguetes que comentan.
      A Roncagliolo lo descubrí una tarde en una de las incontables librerías de mi tía la catedrática de literatura. Una vez cada quince días pasaba por su casa de Madrid para comprobar que todo estaba en orden, que no habían entrado a robar ni había ninguna gotera. Y como en esas comprobaciones uno no se demora más de cinco minutos, el paseo hasta allá me parecía de lo más idiota, así que siempre me quedaba por allí un rato enredando entre sus libros, buscando algún tesoro.

      Soy una ladrona de tesoros, pues. O quizá secuestradora. O ambas, ya que alguno nunca volvió a su rincón. A Claudio Rodríguez me lo llevé una tarde metido en el bolso, y otra tarde a Aldecoa en una mochila. A cambio le dejé por ahí “olvidados” a Amélie Nothomb, a Alan Pauls y a Menéndez Salmón. Un intercambio de rehenes.

       Una tarde de lluvia (como la de hoy) me encontré en su casa, calada y viendo aparecer y desaparecer la librería del salón bajo la luz de los relámpagos. Encendí la luz en busca del tesoro, y de entre todos los lomos y entre todos los nombres, destacó éste. De entre todos los colores, como siempre, me llamó el rojo.

       “Abril rojo”, de Santiago Roncagliolo. Una tarde de lluvia salvaje, una galería mirador para alguien que vive en un pisito interior, una chaiselongue y un libro. Cuando deje de llover me voy a casa, me dije, y me puse a leer.

        El protagonista de “Abril rojo” recuerda al perfil de personaje absurdo del que suele tirar Eduardo Mendoza. Si no recuerdo mal era fiscal y trataba, como fuera, de que todo fuese legal y se hiciese correctamente. En Lima, para más collons. Y cuando más te estás riendo con éste protagonista que, de rebote, te está haciendo ver o está criticando cómo se resuelven las cosas en el Perú actual (Roncagliolo es peruano), de repente te das cuenta de que, en el fondo, estás leyendo una novela negra, con un asesino en serie que ronda por ahí y con unos crímenes horribles y una buena dosis de recursos fantasmales que te absorben de tal forma que ya no puedes abandonar el barco.

          Me llamó la atención la biografía del escritor porque, normalmente, mi tía me descubre a mí escritores de su quinta o de sus épocas, y yo pongo a su alcance todo descubrimiento de mi quinta o de estos tiempos que me sorprenda. Roncagliolo es la excepción, debería habérselo descubierto yo a ella.

         Salí muy tarde de casa de mi tía, con mi tesoro bajo el brazo y bajo la lluvia. En su casa no había goteras, aunque sí en la calle… Habían entrado a robar, sí, pero tenían llave.

         En resumen: Crítica social + humor + intriga + asesinatos + etc

         Muy recomendable, yo lo he regalado varias veces ya. Y eso que no me va la novela negra, pero es que no es estrictamente ese su género.

6 amiguetes que comentan.:

  1. guille dijo...

    Lo voy a tomar como un (excelente) regalo porque me ha gustado lo que me has descrito.

    Aunque no te guste la novela negra, te regalo "El largo adios" de Raymond Chandler,

    Eres una ladrona de gusto exquisito.

  2. L.P dijo...

    María, tal como lo cuentas suena muy bien. Qué suerte tienes de tener a tu tía catedrática, lectora con una buena biblioteca dónde usar el guante blanco!!
    Me lo apunto en mi lista de pendientes...

    Besines
    L;)

  3. Elysa dijo...

    Tenía el ojo puesto sobre él, me atraía, ahora después de leer tu opinión seguro cae, porque a mí si me gusta la novela negra.
    ¡Por cierto! ¿tu tía no me adoptaría como sobrina mayor?

    Besotes.

  4. Una que yo me sé dijo...

    Elysa, pues seguramente sí, pero no sé si te lo recomiendo... es una tipa tan interesante como plasta. Si hablamos de libros genial, si le da por contar sus penas... fírgensantadelcarmelo...

  5. Ximens dijo...

    Hola María, soy tu tía.
    Eso de que soy interesente me gusta, perolodeplasta creo que es hereditario, o sea, de familia. No que no sabes es que lo de las goteras y los robos es una excusa que pongo para que te pases por mis sueños, pues así cumplo la consigna de tu madre de cuidarte. Si estás en mi casa no estas por ahí tomando cañas. Y además, siempre que tus robos sean libros vale, pero lo de comerte mis galletas...
    Por otro lado me ha gustado mucho el comentario de texto, hasta el extremo de que me volveré a comprar el libro.
    Tú tía que te quiere, por ahora,... mira que llamarme plasta, ¿te has leído en tus post?

  6. Una que yo me sé dijo...

    Tía Ximena, perdóname, no sabía que entrabas en éste blog. Te devolveré todos tus libros, lo prometo. Las galletas no te las devolveré, porque es un asco.

    Y sí, soy plasta, tú lo sabes bien tía. Creo que es genético. Kgüenmendel.

    Besos de tu sobrina.

De todo un poco:

11M 11S A dos metros bajo tierra Abril Rojo Ácido sulfúrico Adrián Lastra alambre Albert Camus Álex de la Iglesia Alta Fidelidad Amélie Nothomb Amor Amy Adams Amy Winehouse Annette Bening Antonio de la Torre Ardiente secreto Arrós Covat Balada triste de trompeta Basado en hechos reales Begginers Beirut Belén Esteban Best-seller Bestiario Billy Idol C3p-WEBO Cajón desastre Cerezos en flor Chirbes Christian Bale cine argentino Cisne negro Cómic Concursos Conversaciones con mi jardinero Crazy Heart cumpleaños Daniel Sánchez Arévalo Darren Aronofsky David O. Russell David Safier David Trueba Dejad de quererme DEP Derrumbe Desorden moral destino dibujines Diseño divagar editorial Península ejercicios El año del desierto El corazón de las tinieblas El corrector El cuarteto de Alejandría El discurso del rey El extranjero El gran Lebowski El hombre de al lado El rey pescador Elvira Lindo En el estanque dorado ensayo esculturas Estupor y temblores Eudora Welty Eventos Ewan McGregor Fahrenheit 451 Fatih Akin Félix Fdez. de Castro Feos atractivos Gabriel García Márquez Gastón Duprat Gerard Depardieu Giorgos Lanthimos Gorazde Zona Protegida Gritar Guerra Bosnia Hachi-ko Hellblazer Hermanos Coen Historias de hospital Hotel Almirante Ian McEwan Iciar Bollaín ilusión J.M.Coetzee James Gray Japón Jaume Balagueró Javier Gurruchaga Javier Tomeo Jay Smith Jean Becker Jeff Bridges Joaquín Phoenix Joe Sacco John Cleese John Cusack John Irving José Luis Cuerda José Saramago Joseph Conrad Juan José Millás Juanjo Sáez Julianne Moore Julio Cortázar Ken Loach Kevin Kline kindle La noche boca arriba La ofensa Lars Von Trier Las alas de la vida Laura y Julio Lawrence Durrell Le Corbusier Les Luthiers Lisa Cholodenko Literatura Lo bueno si breve 2 veces bueno Lo que me queda por vivir Los chicos están bien Los enemigos Luis Tosar magia Maldito karma Margaret Atwood Mariano Cohn Mario Vargas Llosa Mark Ruffalo Mark Wahlberg Marta Rivera de la Cruz Martin Provost Más allá de la vida Melissa Leo Meryl Streep Michael Palin Microrrelato Midnight in Paris Miguel Gallardo Miguel Roig Mis tardes con Margueritte Monty Python Mostar Murakami Música Nabokov Nantes Natalie Portman Neil Gaiman Neologismos Ni de Eva ni de Adán Nick Hornby no sucedió Nobel Nouvelle Vague novela Ohran Pamuk Óscar Wilde Óscars 2011 Pà negre Paolo Giordano pastel de puerros Pastoral americana Paul Auster Pedro Mairal Películas Philip Roth Primos Próxima estación Pudor Que veinte años no es nada Quim Gutiérrez Raúl Arévalo Ray Bradbury realismo mágico REC Recetas recomendaciones Relatos retratos Ricardo Menéndez Salmón Roberto Bolaño robótica Rojo y negro Salvatierra Santiago Roncagliolo Sarajevo Scott Cooper series Seu Jorge Situación hipotética Sophie's choice stands Star Wars Stefan Zweig Stendhal Stephen Frears Stephen King También la lluvia Tan cerca de la vida Terry Gilliam The artist The descendents The fighter The help The Rip Tide tontunas Trabajo Truman Capote versiones vídeos Vincent Cassel Winter's Bone Woody Allen Yolande Moreau

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